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Medicina Nuclear

Medicina Nuclear


Procedimiento:

Es necesario introducir un isótopo radiactivo en el cuerpo, que puede hacerse según sea necesario, por vía intravenosa, mediante un catéter, por ingestión o por inyección subcutánea. Pasado cierto tiempo (de unas cuantas horas a un día o más para diferentes exámenes), se coloca al paciente en una mesa debajo del escáner que puede rotar alrededor del cuerpo. El paciente debe permanecer quieto para producir imágenes más precisas.

 El técnico interpreta la información a medida que ésta se transmite a la computadora y puede guiar la cámara a áreas específicas para obtener una mejor imagen.

Preparación:

Es necesario quitarse las joyas, prótesis dentales y otros metales que puedan afectar los resultados del examen.


Riesgos:

Las probabilidades de efectos nocivos de una exploración con radioisótopos son mínimas, ya que las dosis empleadas también lo son.

 

Generalmente, la energía de la radiación emitida en la gammagrafía es similar a la de los rayos X usados en películas radiográficas y tomografías computarizadas. Hay una posibilidad de daño celular y mutaciones hereditarias en óvulos y espermatozoides.

 

Los órganos objetos de estudio del isótopo en el examen pueden recibir la mayor parte de la dosis de radiación, sin embargo, las cantidades utilizadas son controladas y reguladas estrictamente para usar la menor cantidad necesaria para el propósito del estudio radiológico.

 

Cuanto mayor sea la dosis de radiación y el número de exposiciones, mayor será el riesgo. Los materiales radiactivos se descomponen en proporciones específicas a medida que el cuerpo los va eliminando continuamente (usualmente son filtrados por los pulmones, riñones o hígado, dependiendo del compuesto usado). De esta manera, toda la actividad de los radioisótopos finalmente cesa en unos días.